Esa mujeres tan abnegadas...

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... las madres

domingo, 31 de enero de 2016

Rumba 3



La casualidad… ¿Alguien sabe si existe?
No me interesa profundizar mucho en ello.
Pero los recuerdos que despiertan por casualidad, esos sí que me hacen pensar, reflexionar…
La otra noche por casualidad escuché la canción “No sé, no sé” de Rumba 3.
Ni siquiera me acordaba de que esa canción era de ellos.
Pero si me acuerdo de la primera vez que te escuché cantar. La profesora quería seleccionar alumnos para la fiesta de navidad.
Yo nunca te vería en esa fiesta… Me marché a finales de octubre y allí te quedaste y nunca más te volví a ver.
Y esa canción me recordó tantas cosas que me pasé la noche perpetuándonos y se me hizo la mañana sin sentir la noche.
En clase nunca estábamos juntos, eso lo reservábamos para la salida, dónde nuestro mundo era solo para nosotros…
Compañeros de juegos y riesgos. El riesgo es lo que nos daba la química.
Recuerdo frases y situaciones como mordidas por el olvido y la distancia. Soy incapaz de recordar tu cara o tu nombre, pero no lo que sentía.
Recuerdos… de tus palabras que entonces me dejaron pensando muchas veces de la verdadera razón que te hicieron pronunciarlas, unas me retaban y otras me sorprendían.
A veces llegué a pensar que nos unía algo demasiado especial, otras que tan sólo buscabas reírte, no sé si de mí o conmigo…
(En cualquier caso yo las recreo como me da la gana para eso son mis recuerdos).
Como cuando saltabas del puente por dinero y no me dejabas hacerlo, me decías que no, que eso era peligroso, y ante la imposibilidad de hacerlo contigo lo hacía en el puente de la autopista.  ¿Sabes? Salté. Y me rompí un tobillo, pero yo no pensaba en mi tobillo, yo me sentía un héroe porque lo había hecho, porque había sido capaz, no me había quedado atrás. Cuando mis amigos de la calle me llevaban en brazos camino de la casa de mis padres yo sólo podía sonreír y pensar: ¡peligros a mí! Cuando se lo cuente… Pero era verano… Llegó el principio de las clases y se me olvidó.
O cuando entraste detrás de mí al baño de las chicas para contarme que el día anterior habíais jugado al beso, que besaste en la boca a las empollonas de clase, que tú no querías, que no te gustó. En aquellos años me interesaba bien poco (9 o 10 teníamos) esos juegos, más bien me parecían aburridos y algo asquerosos. Después, ahora, 40 años después me pregunto, ¿cuál fue tu intención? ¿Besarme? Ya no lo sabré.
Y todo esto y muchísimo más se me vino a la cabeza escuchando Rumba 3 y te eché de menos como si fuese ayer o la semana pasada cuando nos separamos.

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